22 octubre 2009

El profesor británico que descubrió un cosmódromo soviético secreto en un experimento del colegio

La frase “la punta del iceberg” podría ser la mejor ilustración sobre el original método empleado por el profesor de primaria británico Geoffrey Perry, para descubrir detalles secretos del programa espacial soviético.

Geoff

Imagen en svengrahn (Geoffrey E. Perry en el laboratorio de física de la escuela Kettering Grammar, Northamptonshire, Reino Unido)

Partiendo de datos precisos sobre los movimientos de los satélites soviéticos, valiéndose de equipos rudimentarios en un laboratorio de física de un colegio de primaria, y sumando mucha inteligencia, el profesor Perry llegaría a descubrir un cosmódromo soviético secreto, y todo sin moverse de su ciudad.

Lejos de las historias de espionaje y el complejo accionar de agentes secretos durante la Guerra Fría, bajo el mando de organismos de inteligencia, la historia del descubrimiento de Geoffrey Perry tiene su epicentro en un colegio de primaria en Inglaterra. Sus colaboradores, no eran más que un grupo de niños y alumnos de la escuela Kettering Grammar, que habían aprendido junto al profesor a interpretar las señales de satélite con un receptor de radio rudimentario.

Geoffrey Perry estudió física en la Universidad de Reading del Reino Unido y tuvo un particular interés por el espacio y los avances tecnológicos de la época mientras daba clases en el colegio. Su interés lo llevaría a probar un método que giraba en torno al fenómeno del efecto Doppler y su aplicación para deducir la órbita de los satélites utilizando equipos de radio de onda corta. El método le permitía calcular los cambios en las altitudes de los satélites y obtener información sobre sus órbitas.

Perry enseñó parte de sus conocimientos a los alumnos. El estudio realizado en el año 1966 analizando la órbita del satélite ruso Cosmos 112 sería el que causaría cierto revuelo internacional. A partir del año 1966 los satélites soviéticos tenían una órbita diferente a la habitual. El cambio llevaría a la hipótesis del nuevo sitio de lanzamientos.

secretos del programa espacial sovietico

Imagen en daviddarling

Según las deducciones realizadas por Geoffrey Perry y su grupo de alumnos, el lanzamiento del satélite ruso se habría realizado desde un punto alternativo a los conocidos hasta entonces, entre ellos el cosmódromo de Baikonur. Habían localizado el luego conocido como cosmódromo de Plesetsk, a unos 800 kilómetros al norte de Moscú, y al sur de Arkángel (Arjángelsk).

La existencia del cosmódromo de Plesetsk, se mantuvo como un secreto soviético hasta el año 1983, cuando se da a conocer oficialmente. La deducción de Perry no haría más que confirmar las sospechas previas sobre la existencia de un sitio de lanzamiento alternativo al cosmódromo de Baikonur, por parte de la CIA. 

La difusión de las conclusiones en una publicación británica hizo llegar la noticia sobre el hallazgo a los medios de comunicación masivos, que no tardaron en difundir la novedad.El trabajo de Perry junto a sus alumnos fue realizado con tanta o más calidad que el de un equipo de profesionales.

El programa de monitoreo de satélites utilizado en el colegio también alcanzaría con el tiempo nuevas dimensiones: se transformaría en un proyecto de colaboración internacional llamado Ketterin Group. Los conocimientos aplicados permitirían constituir una de las mejores fuentes de información pública sobre las operaciones de los satélites soviéticos.

El Cosmódromo de Plesetsk, fue en sus comienzos un complejo de misiles intercontinentales usado posteriormente para satélites militares. Gracias al descubrimiento, Geoffrey E. Perry se convertiría en un un asesor de las agencias de Gobierno de Estados Unidos.

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Información en 1, 2, 3

3 comentarios:

  1. Buena historia, vive Dios!

    Carpe Diem

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  2. Muy interesante, aunque hay que reconocer que deja un poco en evidencia a la CIA y otras agencias si solo un hombre ayudado de sus alumnos obtiene los mismos resultados sin ese personal y esos presupuestos.

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  3. La prueba de que el talento y la decisión a veces no conoce limitaciones...

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