28 febrero 2011

El ex ministro de defensa que cree que los extraterrestres ya nos visitaron

Si el blog trata de cosas que ni te imaginas, que un ex ministro de defensa de un país como Canadá (o como cualquier otro) haga declaraciones del tipo  “La tecnología extraterrestre puede frenar el cambio climático”, aludiendo a información y tecnología alienígena secreta en manos de gobiernos de todo el mundo es como mínimo desconcertante.

Se trata de Paul Hellyer, un ingeniero, político y escritor canadiense de 87 años que a menudo salta a las noticias de muchos diarios por afirmar que “la tecnología extraterrestre ya disponible en nuestro planeta, puede resolver el problema del cambio climático”, según declaraciones al diario Ottawa Citizen. Enhorabuena. El problema es que tal tecnología de existir, se encontraría guardada en algún armario. Paul Heyller, sostiene su creencia declarada en la visita de OVNIS a nuestro planeta desde el año 2005 públicamente, y para pruebas sostiene su propio testimonio de un encuentro cercano. 

En el año 2005, Hellyer acusa a George Bush de anticiparse a una guerra intergaláctica, fabricando armamentos en secreto para utilizar contra los alienígenas. Por éstos días, el ex ministro vuelve a dar conferencias por el estilo (en el Congreso Internacional OVNI en Arizona). El mérito, si es que lo tiene, es el convertirse en el primer funcionario de rango ministerial dentro de los países del G8 en afirmar que los OVNIs son tan reales como los aviones que vuelan sobre nuestras cabezas. Para mayor sensatez, gobiernos actuales han tenido la audacia de creer durante un largo tiempo en la buena fe de Gadaffi. Pues a dormir tranquilos, estimados (+) 15.000 suscriptos, que el mundo no está en manos ni de ingenuos ni de inocentes. Y el blog, está precisamente, para intentar una mirada (o visión) beta ante todo lo que nos rodea.

(Ésta entrada fue escrita para resaltar sutilmente que Visión Beta ha sobrepasado los 15.000 suscriptos, todo lo demás es casi irrelevante)

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3 mundos en pequeña escala aislados y colapsados por el hombre

El desarrollar una gran sociedad, requiere  de un espacio lo suficientemente grande, y sobre todo, de una utilización responsable de los recursos disponibles. En todo caso, el desafío, será encontrar el equilibrio entre el tamaño de una sociedad y el espacio que lo rodea. Caso contrario, los experimentos estarán destinados al fracaso.

Entre las tantas culturas que vivieron un colapso hasta el extremo de desaparecer como sociedad, existen ejemplos a muy pequeña escala que resultan por demás ilustrativos de la importancia del desarrollo en una escala sostenible. Nacidas como pequeñas comunidades encerradas en islas remotas, en su supervivencia desplegaron un crecimiento desmedido, o especialmente, un modelo de desarrollo que en la terminología actual debería calificarse como insostenible. El resultado para cada uno de los ejemplos tiene ribetes de catástrofe: básicamente colapsaron. Quizás el mayor ejemplo, sea el de la Isla de Pascua, modelo con el que comenzamos la trilogía.

1. La isla de Pascua. Aunque aún hoy no está claro el origen de la población originaria de la isla de Pascua, los Rapanui, si hay cierto consenso en cuanto a su colapso como cultura.

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Imagen Individuo

La cultura Rapanui no llega a padecer mayormente el impacto de la llegada de los europeos, porque el agotamiento de los recursos naturales de la isla no les da tiempo a sobrellevar su prosperidad. La isla de Pascua y su cultura, muchas veces es expuesta como un ejemplo de colapso social: una sociedad que agota sus recursos y no se adapta a los cambios, una respuesta ineficiente ante el problema (los nativos aceleran su colapso al consumir más recursos para construir las estatuas moái, en honor a sus ancestros, y con la esperanza de que tal respeto les acercaría un futuro más próspero), y para rematarla, una cultura y sociedad compleja con cimientos sobre una isla de territorio limitado y recursos insuficientes. La erosión del bosque, termina por consolidar la deforestación de la isla y la insuficiencia de recursos para construir barcos y herramientas. Obstruidos para obtener los suministros básicos, todo el sistema colapsa, y ante la hambruna y una guerra civil, la cultura rapanui desaparece hasta que sus pocos descendientes, caen debilitados en manos de cazadores de esclavos.

2. Isla Malden. Es básicamente insignificante, un territorio pequeño perdido en el Pacífico perteneciente a la República de Kiribati.

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Tiene la forma de un triángulo con 8 kilómetros de lado, un territorio bajo que apenas alcanza unos 10 metros sobre el nivel del mar, y a simple vista, poco para hacer. Sin embargo, en tan poco territorio, perduran las ruinas que en la escala de la isla, resultan asombrosas. Restos de templos, estructuras de piedra, pirámides, plataformas, carreteras, antiguas casas y tumbas que evidencian una antigua cultura nada numerosa, pero como mínimo notable. Según los estudios del arqueólogo Kenneth Emory, son los restos de una pequeña población de la Polinesia que sobrevivió por varias generaciones algunos siglos atrás. Se cree que el abandono de la isla, está relacionado con un agotamiento  de los recursos, o nuevamente, un números de pobladores que superaba el nivel de desarrollo sostenible.

3. Islas Pitcairn. El archipiélago de la Polinesia en Oceanía, territorio de ultramar británico, es famoso por albergar los descendientes de los amotinados del barco Bounty junto a un grupo de tahitianos que se asentaron en la isla en el año 1790.

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Imagen wileypics

Hoy es el país menos poblado del mundo, aunque no es una nación soberana, con sólo nueve familias y 46 habitantes. Pitcairn también tuvo su colapso en el año 1850, cuando la sobrepoblación hizo insostenible la supervivencia en el lugar. Unos meses después, algunos de los habitantes retornaron a la isla para repoblarla con un número que se equilibra gracias a la emigración actual hacia Nueva Zelanda.

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11 febrero 2011

5 territorios insignificantes en disputa

Son en su mayoría rocas o peñones que emergen en el medio del mar lejos de cualquier vestigio de tierra firma a cientos de kilómetros de distancia. Ni siquiera aparecen en la mayoría de los mapas. Inhabitables por sus insignificantes tamaños o su inhóspita geografía, despiertan sin embargo disputas territoriales por la explotación de los recursos estimados en su lecho submarino en la que los países implicados, afirman tener los “derechos de propiedad”. 
1. Rockall, Atlántico Norte
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Imagen en Wikimedia / Andy Strangeway
En el Atlántico Norte, sólo se ve agua por cientos de kilómetros hasta que descolocado, emerge un peñón rocoso puntiagudo con 23 metros de altura sobre el nivel del mar. Es la roca más aislada en todos los océanos. En 1955 un helicóptero de Reino Unido realiza un aterrizaje dejando una placa de bronce e izando una bandera británica en lo más alto. Desde entonces, está oficialmente anexionada al país, una acción reforzada en el año 1972 por el Parlamento Británico, denominando al peñón como isla de Rockall integrado el distrito de Harris. Aunque la declaración reivindica el uso de los recursos del lecho submarino alrededor del peñón, no implica una fijación de soberanía. Islandia, Islas Feroe e Irlanda no están de acuerdo con la posesión británica, y mantienen un litigio sobre el peñón sobre los derechos de sus fondos submarinos. (Más información en Cabovolo)

2. Atolón Okino-Tori-Shima
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A 1740 kilómetros al sur de Tokio, emergen tres islotes que desaparecen cuando sube la marea, rodeados de un arrecife. Se lo conoce como Atolón Okino-Tori-Shima, o también como Okinotorishima, y es en la práctica una laguna rodeada de coral con un reducido número de rocas que emergen en su interior. El Gobierno de Japón, sumándose a la ley de mar de las Naciones Unidas (sólo puede determinarse una zona económica exclusiva alrededor de un territorio que puede mantener vida humana por sí misma), se ha esmerado por sentar derecho de propiedad financiando una base habitada de modo permanente invirtiendo millones de dólares. ¿La razón de la inversión?: una área de explotación equivalente a 400.000 kilómetros cuadrados, un territorio más grande que toda el área superficial de Japón.
En el Atolón Okinotosishima, se construyeron espigones, muros de concreto y una base de investigación marina con helipuerto, con una inversión de 600 millones de dólares que además intenta resistir la subida del nivel del mar y la desaparición de los islotes. (En el propio blog, nos informábamos sobre el atolón hace un tiempo)
3. Scarborough Shoal
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Wikipedia
Una roca emerge en el Mar de China del Sur, y una bandera de Filipinas flamea aunque nadie la vea. Se llama Scarborough Shoal, un arrecife en un caso similar a nuestro anterior ejemplo japonés. Es apenas un grupo de islas que no superan los tres metros de altura y arrecifes en un atolón que conforma un banco de arena. La disputa es entre Filipinas, y República Popular de China, República de China (Taiwán). La isla más cercana se encuentra a unos 350 kilómetros al suroeste, en el conjunto de las Spratly.
4. Islas Senkaku
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Wikipedia
Las Islas Senkaku se encuentran en el extremo occidental de Japón, a 170 kilómetros al norte de la Isla Ishigaki, y a 186 kilómetros al noreste de Keelung, Taiwán. El conjunto de islas está bajo una disputa territorial entre Japón, China y Taiwán que ya se ha tomado unas décadas. De hecho, son fuente permanente de roces diplomáticos, especialmente con el gobierno Chino, que se declara responsable de su descubrimiento y control desde el siglo XIV como parte de sus territorio. Japón, por su parte, niega que exista una disputa de propiedad debido a que Japón siempre se refiere a las islas como parte integrante de su territorio. La población de la isla es nula, y en total, son cinco islas volcánicas, y tres peñones.
5. Las Rocas de Liancourt.
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Imagen Courtney Bolton
Son un grupo de islas en el Mar del Japón, prácticamente inhabitables. Pero se cree que en su zona económica exclusiva podría haber yacimientos de gas natural. Quizás por ellos, tanto Japón, como Corea del Sur no se resignan a menos que incorporar las islas a su territorio. Habitado actualmente por dos residentes surcoreanos y una guardia de oficiales de la policía surcoreana, la disputa se ha renovado tras la reafirmación de soberanía por parte de Tokio en los últimos años. Las Rocas de Liancourt, de origen volcánico, tienen en su punto más alto 169 metros de altura, y en total suman 90 islotes y arrecifes.

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