Se llama Carretera del Karakórum, en referencia al cordón montañoso que atraviesa. Está considerada la carretera pavimentada más alta del mundo, y además, una de las más mortíferas durante su construcción.
Atraviesa un cordón montañoso entre glaciares y picos que superan los 8.000 metros de altura, en la frontera entre China y Pakistán. Su construcción fue tan dramática que se dice que durante las obras, se cobró una vida por cada uno de sus kilómetros.
La frase es útil para aproximarnos a un dato más preciso: la construcción terminó con la vida de 810 trabajadores paquistaníes y 82 trabajadores chinos, principalmente, a causa de deslizamientos de tierra y caídas en el trayecto que recorre el paisaje más extremo. La carretera Karakórum está terminada desde el año 1986, y en la actualidad es una atractiva travesía turística. Planear unas vacaciones para atravesarla, sólo es recomendable fuera de la temporada de las lluvias monzónicas y el invierno, cuando queda durante largos días cubierta de nieve.
El lugar que visitamos en ésta entrada, a juzgar por las ilustraciones, debió ser tan increíble como para llegar a ser calificado como la octava maravilla natural del mundo. Lamentablemente, ninguno de nosotros llegó a tiempo para apreciarla, porque dejó de existir en el año 1886, cuando una violenta erupción volcánica dejó un enorme cráter en el paisaje.
Era conocida como Otukapuarangi en el idioma maorí, o simplemente, como las Terrazas rosa y blanca, una formación natural sobre la ladera de una colina junto al lago Rotomahana, en Nueva Zelanda.
La formación, era el resultado de una caída de aguas termales en la colina. El manantial con grandes cantidades de calcio, por acumulación a lo largo de cientos de años, terminó formando las piscinas escalonadas con su característico color rosa y blanco.
Hasta el año 1886, cuando se produjo la erupción del Monte Tarawera, las terrazas fueron la principal atracción turística de Nueva Zelanda, consideradas además como la “octava” maravilla natural del mundo.
Cuando imaginamos a estrategas de guerra planificando un bombardeo sobre una ciudad, pensamos en un estudio minucioso de posibles blancos. Parece todo lo contrario a planificar un bombardeo seleccionando blancos a través de una guía turística, y según el número de estrellas con que calificaban cada lugar de interés, tal como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial.
Los estrategas de la Alemania Nazi planificaron bombardeos sobre ciudades inglesas como represalia por el ataque a la histórica ciudad alemana de Lübeck. Pero al hacerlo, no destruyeron industrias, fábricas militares, ni infraestructuras de comunicación. Las incursiones se realizaron a partir de 1942. y el objetivo no fue otro que atacar lugares de interés de gran valor patrimonial y sentimental para los británicos
Se conocieron como Baedeker Blitz, bombardeos donde los blancos fueron minuciosamente seleccionados de la famosa guía Baideker,una publicación alemana famosa por calificar con estrellas los sitios turísticos de interés en cada región. Según las estrellas con la que puntuaban en la guía Baedeker, se escogieron sitios de interés en las ciudades inglesas de Bath, Canterbury, Exeter, Norwich y York, especialmente edificios públicos notables e iglesias.
La coincidencia de los sitios devastados, con los lugares calificados con tres estrellas en las guías, no era nada casual. Un propagandista del ejército alemán declaró luego de los bombardeos abiertamente: "hemos salido a bombardear todos los edificios en Gran Bretaña marcados con tres estrellas en la guía Baedeker”.
Los ataques, terminaron pasando a la historia bautizados con el nombre de la guía turística. Involuntariamente, los mismos lugares que recomendaba la guía, terminaron borrados del mapa.
El método de realizar ataques- represalia atentando contra sitios de interés se volvió a utilizar en otros sitios de Europa y África, valiéndose de otras “recomendaciones” de las guías Baedeker.
Imagina un banco de sardinas de 15 km de largo, 1,5 km de ancho y hasta 60 metros de profundidad, desplazándose por el mar. Desde el aire, se observaría como una gigantesca mancha de petróleo.
El fenómeno se produce cada una cierta cantidad de años cerca de la costa oriental de Sudáfrica. Es la mayor migración en cantidad de animales del mundo, un fenómeno que supera en espectacularidad a la migración de los ñus en tierra firme africana. Los millones de sardinas, emprenden una verdadera odisea desde el Cabo Agulhas, luego del desove, siguiendo el recorrido de la corriente marina fría. Durante el trayecto, las sardinas son “bombardeadas” desde todos los ángulos por feroces depredadores (quizás sea el peor momento y lugar para ser una sardina).
1. El ataque desde el cielo
Uno de los ataques más notorios, ocurre por el costado menos esperado: el cielo. Miles de aves recorren largas distancias sobre el mar tan sólo para encontrar un pez solitario que resulte una frágil presa. Encontrar una “nube” de sardinas es una oferta demasiado tentadora, capaz de atraer a cientos de miles de gaviotas y aves costeras. El ataque se produce en forma abrupta: las gaviotas son capaces de sumergirse como misiles varios metros debajo de la superficie, como si “volaran” bajo el mar.
Las aves se sumergen a velocidades superiores a 60 km/h creando sonidos de baja frecuencia, realizando varios intentos antes de obtener resultados “suculentos”.
Por cortesía del fotógrafo Alexander Safonov (un aficionado de la fotografía submarina que gentilmente ha cedido las imágenes para su publicación) podemos observar impresionantes detalles de ésta batalla entre cielo y mar:
2. El ataque desde el agua
La batalla de la migración de sardinas se desata con todo su belicismo, cuando a los pájaros que se sumergen como misiles, se le suman desde el mar miles de delfines. Con un trabajo coordinado, los delfines se encargan de dispersar los bancos de sardinas.
Por si fuera poco, a la batalla se incorporan desde tiburones y numerosos peces vela, hasta magníficos ejemplares de atún. Las escenas desatadas son impresionantes: si miramos en detalle, observaremos tiburones, delfines y gaviotas compartiendo el ataque.
3. El ataque desde tierra.
El momento de la migración de sardinas durante los meses de invierno, es uno de los más esperados del año para los pescadores de los pueblos y ciudades de la costa del este sudafricano. Los grandes cardúmenes, se acercan a la costa siguiendo las estrechas corrientes frías del mar, donde las esperan cientos de redes de pesca.
Al pasar tan cerca de la costa, son víctimas de la pesca comercial humana. Unas cuantas toneladas de sardinas abandonarán el mar para siempre. Será para los pobladores de la costa uno de los días de pesca más productivo del año. La coordinación y organización para el esperado día de la migración es tal, que en la actualidad cuentan con un avión para vigilar los movimientos del gigantesco cardumen.
La migración en movimiento
Si las fotografías son impresionantes, recomiendo un par de minutos para ver éste impresionante fenómeno en movimiento:
Actualización: Otro alucinante vídeo vía comentario de Giles en Menéame:
El tramo final
Los acelerados movimientos de las masas de millones de sardinas que aún quedan en camino, se vuelven frenéticos con el ataque final de los tiburones: las sardinas llegan a concentrarse tanto que se terminan asfixiadas entre ellas mismas, para culminar alimentando peces carroñeros.
El último trayecto los llevará hasta el final de la corriente fría de la costa este de África. El agua caliente, hará que retrocedan y se dispersen. La masiva migración, si bien ha sido documentada y estudiada, continúa para la ciencia siendo un misterio con causa desconocida.
Visión Beta fue mutando desde un fotolog, hasta lo que es hoy, una recopilación de curiosidades al filo de lo real, para aquellos que creemos que todavía, no hemos visto casi nada...
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